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Cáceres y su anochecer

Hay ciudades que de noche se apagan. Cáceres hace lo contrario, y la mayoría de los visitantes se va sin verlo.

Casi todo el mundo visita Cáceres a mediodía, come, y se va. Es una pena, porque la ciudad se pone interesante justo cuando esa gente se ha marchado.

El casco antiguo tiene una iluminación pensada para el granito, y el granito responde: las torres se vuelven doradas, las fachadas ganan un relieve que a pleno sol no tienen, y las calles que a las doce estaban llenas se quedan completamente vacías. A las once de la noche puedes estar solo en la Plaza de Santa María. Eso, en una ciudad Patrimonio de la Humanidad, no es fácil de encontrar.

Por qué de noche es otra ciudad

De día, el casco antiguo es un museo con gente dentro: se entra en los monumentos, se hacen colas pequeñas, se oye a otros grupos.

De noche los monumentos están cerrados, así que desaparece la parte de "visitar" y queda solo la ciudad. El recorrido va por fuera, no hay que mirar el reloj para llegar antes del cierre, y lo que se ve son volúmenes, sombras y piedra iluminada.

Es también la única forma cómoda de recorrer Cáceres en verano. En julio y agosto, a las dos de la tarde el granito devuelve todo el calor que ha acumulado; a las diez de la noche se camina perfectamente.

El recorrido que funciona

Sin complicarse, este orden aprovecha bien la iluminación:

  1. Plaza Mayor. Se ve el frente amurallado entero iluminado, con la Torre de Bujaco a la izquierda. Es el mejor plano general de la ciudad y el que sale en todas las postales.
  2. Arco de la Estrella. Cruzarlo de noche, con la luz viniendo del otro lado, es el momento de la visita.
  3. Plaza de Santa María. La Concatedral y los palacios iluminados, casi siempre sin nadie. Aquí es donde se hacen las fotos buenas.
  4. Plaza de San Jorge. Las dos torres blancas de San Francisco Javier iluminadas destacan muchísimo contra el granito oscuro del resto.
  5. Los adarves y el Arco del Cristo. La bajada por la puerta romana, con poca luz y sin ruido, es el mejor final posible.

Son unos cuarenta minutos si no te paras, hora y media si te paras — y hay que pararse.

Las fotos

Si vienes a hacer fotos, dos cosas prácticas:

  • La hora azul —esos veinte minutos después de la puesta de sol, cuando el cielo todavía tiene color y los focos ya están encendidos— es cuando salen las mejores imágenes. Con el cielo ya negro, el contraste es mucho más duro.
  • Lleva algo donde apoyar la cámara. No hace falta trípode, pero los muretes y los pretiles del adarve sirven perfectamente y la diferencia se nota.

Qué cuesta

Pasear el casco antiguo de noche es gratis. No hay entradas, no hay control de acceso y no hay horario: es una ciudad, no un recinto.

Si prefieres que alguien te cuente lo que estás viendo, hay un recorrido nocturno de leyendas y misterios de la ciudad que funciona muy bien a esa hora — y es de propina voluntaria, así que decides tú lo que vale.

La ciudad · Nocturno

Free tour de los misterios y leyendas

El casco antiguo iluminado y vacío, con las historias que no salen en los paneles. En verano es la única hora a la que apetece caminar.

Gratispropina voluntaria

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Antes de subir

  • Chaqueta ligera, incluso en verano. Cáceres está a unos 450 metros de altitud y por la noche refresca más de lo que parece.
  • Calzado con suela que agarre. El adoquín pulido con poca luz no perdona las suelas lisas.
  • Aparcar es gratis. La zona azul deja de cobrarse a las 20:00 entre semana, y los fines de semana no se cobra en todo el día. Los detalles, en dónde aparcar en Cáceres.
  • Cena antes o después, no en medio. Las cocinas del casco antiguo cierran pronto y te puede pillar el paseo a medias.

Si vas a estar más de un día, lo suyo es ver la ciudad monumental por la mañana con los monumentos abiertos —está contado en Cáceres, Patrimonio de la Humanidad— y repetir el mismo recorrido de noche. Parecen dos ciudades distintas y es el mejor truco que se le puede dar a alguien que viene por primera vez.