Hay una cosa que Monfragüe hace y que casi ningún espacio natural consigue: te garantiza el avistamiento. En la mayoría de los sitios donde se va a ver fauna hay que madrugar, tener paciencia y aceptar que igual no aparece nada. Aquí aparcas, cruzas la carretera, levantas la vista y hay decenas de buitres leonados volando a treinta metros.
Está a hora y cuarto de Cáceres. Es la escapada que más recomiendo a quien tiene un día libre.
Qué es exactamente Monfragüe
Un parque nacional de dehesa y roquedo atravesado por el Tajo, al norte de la provincia. Lo que lo hace excepcional no es el paisaje —que es bonito sin ser espectacular— sino la concentración de aves rapaces, que está entre las mayores de Europa.
Los números que se manejan son serios: la mayor colonia reproductora de buitre negro, la mayor concentración mundial de águila imperial ibérica, una de las mayores colonias de cigüeña negra, y en el Salto del Gitano una de las mayores colonias de buitre leonado que existen.
Traducido a lo práctico: el buitre leonado lo vas a ver seguro y de cerca. El buitre negro, con bastante probabilidad. La cigüeña negra y el águila imperial, con paciencia, prismáticos y algo de suerte.
Cómo llegar desde Cáceres
En coche, que es lo razonable: unos 75 kilómetros y hora y cuarto. La ruta habitual es la autovía A-66 dirección Plasencia, salida a la EX-A1 dirección Navalmoral de la Mata, y de ahí la EX-208 hasta Villarreal de San Carlos, que es el pueblecito donde está el centro de visitantes y el punto desde el que se organiza todo.
La EX-208 es además la carretera que recorre el parque y por la que se llega a casi todos los miradores, así que una vez dentro no hay que buscar desvíos raros.
En transporte público es mala idea para un día. Hay autobús, pero pasa por Plasencia, tarda del orden de tres horas por trayecto y el servicio a Villarreal de San Carlos es de lunes a viernes. Con seis horas de autobús no queda día. Si no tienes coche, la solución real es una excursión organizada.
Monfragüe, Plasencia y Yuste
El Salto del Gitano, buitres leonados a placer y el monasterio donde se retiró Carlos V.
Los tres sitios que hay que ver
Si vas por libre y tienes un día, con estos tres vas servido.
El Salto del Gitano
Es el motivo del viaje. Un paredón de cuarcita enorme que cae a plomo sobre el Tajo, con la colonia de buitres leonados anidando en las repisas, a la vista y sin telescopio. Hay un mirador junto a la carretera con aparcamiento, así que se llega andando desde el coche.
También se le llama Peña Falcón. El nombre popular viene de una leyenda sobre un gitano que se tiró desde arriba huyendo de la Guardia Civil, que es de esas historias que no hay forma de comprobar y que aquí se cuentan igual.
Es además el mejor punto para intentar ver cigüeña negra, que cría en el mismo cortado.
El castillo de Monfragüe
Se sube en coche hasta un aparcamiento y desde ahí un tramo a pie, corto pero en cuesta. Arriba está la Torre del Homenaje, y las vistas son de 360 grados sobre todo el parque.
Es el otro gran punto de observación: desde arriba no ves los buitres desde abajo, los ves a tu altura y por debajo, planeando. Cambia completamente la sensación.
La Portilla del Tiétar
El tercer mirador imprescindible, en el otro extremo del parque. Está considerado uno de los mejores puntos para rapaces, y es donde más posibilidades hay de ver águila imperial ibérica.
Está más lejos por carretera, así que si vas justo de tiempo es el que se cae del plan. Si vas a por aves de verdad, es el que no se cae.
Hay más —el Puente del Cardenal, la Tajadilla, la Higuerilla, el Serrano—, todos señalizados desde la EX-208.
Cuándo ir: esto sí importa
La época. La primavera, de marzo a mayo, es la buena: cría del buitre negro y del leonado, vuelta del alimoche y actividad constante. El otoño, de septiembre a octubre, trae paso migratorio y luz muy bonita. En pleno verano hace mucho calor y la actividad cae bastante.
La hora. Primera hora de la mañana o el final de la tarde. A mediodía los buitres están posados y ves mucho menos, y además en verano el calor a esas horas es serio.
Si solo puedes ir en agosto, ve a las ocho de la mañana. La diferencia con ir a las dos de la tarde es enorme.
Qué llevar
- Prismáticos. Sin ellos verás buitres; con ellos verás nidos, pollos y la diferencia entre un leonado y un negro. Es la inversión que más cambia el día.
- Agua y algo de comer. La oferta dentro del parque es muy limitada.
- Calzado cerrado, sobre todo si vas a subir al castillo.
- Gorra y protección solar. Los miradores no tienen sombra.
- Prudencia con el coche. La EX-208 es estrecha y con curvas, y hay gente que frena en seco al ver un bicho. Ojo también con la fauna cruzando al amanecer.
Cómo organizarlo
Por libre es perfectamente viable: coche, la EX-208, los tres miradores y un alto en Villarreal de San Carlos, donde está el centro de visitantes con el museo del parque. Los horarios del centro cambian según la temporada —en primavera y verano abre por la mañana y por la tarde, en invierno cierra antes—, así que si te interesa el museo conviene confirmarlo el mismo día antes de salir.
También hay rutas guiadas de la Oficina de Educación Ambiental del parque, con reserva previa.
Con excursión organizada tiene sentido en dos casos: si no llevas coche, o si quieres que alguien te diga dónde mirar. Lo segundo no es menor: la diferencia entre "hay pájaros" y "eso es un alimoche" la marca quien te acompaña.
Si lo tuyo es específicamente la observación de aves y no tanto el paseo, hay salidas centradas en eso, con telescopio incluido:
Avistamiento de aves en Extremadura
Salida con telescopio por la dehesa y los llanos, con guía que sabe dónde mirar.
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Si te sobra medio día
Al volver hacia Cáceres, y ya casi en la ciudad, están Los Barruecos: bolos de granito enormes junto a charcas, con cigüeñas blancas anidando encima de las rocas. Es un paisaje raro, fotogénico y muy distinto al de Monfragüe, y está a quince minutos del centro. También es donde se rodó una de las batallas de Juego de Tronos.
Excursión a los Barruecos
Bolos de granito enormes, charcas y cigüeñas anidando sobre las rocas, a quince minutos de la ciudad.
El resto de escapadas que salen de Cáceres —Trujillo, Mérida, el Valle del Jerte— están reunidas en excursiones desde Cáceres. Y si lo que te apetece es naturaleza sin coger el coche, la ciudad tiene la suya a diez minutos andando: la Ribera del Marco.